Sola.
Estoy sola, sí, muy sola. Acababa de empezar el verano y estaba así a diario, en una burbuja de soledad. El calor me hacia débil, la temperatura subía y yo no hacia más que esperar respuestas a preguntas que nadie me contestaba. No tenia ningún tipo de sentido seguir hacia delante, no tenia metas que me hacían estar feliz, solo quería irme a otro sitio lejos de aquí, donde no conociera a nadie, ni nadie a mi. Llevaba aparte de todo eso la intensa enfermedad de la tristeza continua, que no me dejaba pensar con claridad, ni ver las cosas como realmente eran, ya que mi estado era penoso día a día y desesperante, caminaba sin rumbo buscando algún alivio, nunca encontraba nada cuando salía a pasear sola. Estaba intoxicada de mi propio dolor, de aquel primer amor que me olvidó y me dejo con el corazón roto cuando yo quería seguir...